La coma vocativa y por qué no abandonar la humildad lingüistica

Por
Daniela

Hola, amigos,

La coma que ven arriba entre «hola» y «amigos» es la coma vocativa. Esta se usa para separar el vocativo, que es «amigos», y el mensaje. ¡Y es obligatoria! Pero no se confundan, amigos: esta no es una clase de gramática sino una confesión de lo peligrosa que es la mamonería en cualquiera de sus formas y una exposición de motivos para no abandonar la humildad lingüística.

Estamos constantemente escribiendo. En casa estoy rodeada de familiares redactando correos, cartas, ensayos, tú di. Y tienen cerca a una persona muy ñoña (su servilleta) que está dispuesta a resolver todo tipo de dudas lingüísticas dentro de mis capacidades. Así, me preguntan sobre acentos, si tal o cual palabra lleva «h» o se escribe con «c», y si el tono de su escrito es lo suficientemente amable. Y, aunque muchas veces respondo confiada, hay muchas otras en las que robo una respuesta a Google después de haber contestado y tengo que revertir mi consejo.

Si algo me ha dado adentrarme en este universo de la edición, es lo mismo que me otorgó la licenciatura en Filosofía: el regalo del escepticismo y la noción clara de que, entre más te adentras, más sabes que no sabes. Hola, Sócrates. Y les aseguro que ha sido un camino difícil. Ni les quiero contar que hace unos años escribía a través junto, sin acento y con «z» (sí, atravez). Tampoco es una historia de cómo he crecido y madurado, pues hace unos meses entregué un documento con la palabra «viruses», que no existe, y la coma vocativa es una novedad para mí.

Hola, mundo. Soy Daniela y sigo aprendiendo. Soy escritora, editora, correctora de estilo y traductora y la sigo cajeteando (por no decir cagando), y la vida sigue a pesar de las vergüenzas. Soy la que dedica su día a encontrar la palabra más precisa y se emociona al descubrir un typo en las páginas de un libro, pero a la vez se da cuenta de que lleva más de veinte años usando mal una palabra. Hola, mundo. Soy humana y esta vida de escéptica me hace más humilde. Lo agradezco.

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